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Friday, March 30, 2007

Wednesday, March 21, 2007

Mis amigas presentadoras de farándula

¿Cómo eligen a las presentadoras de la sección de Farándula (rebautizada, probablemente con la intención de parecer menos banal, de “Entretenimiento”)? Al parecer el respeto a los televidentes es un factor menor. Sólo basta comparar la forma en que presentan la información similar en canales internacionales para concluir que si RCN permite la mediocridad en sus “estrellas” es por facilismo y no porque ese tema implique un tratamiento pobre y vacío (representado en los maniquíes que exponen su figura, pero muy seguramente impulsado por quienes las eligen, “guían” y dirigen por el camino de lo fácil).

Gracias a Carolina Cruz, Isabel Sofía Cabrales, Cristina Hurtado, Claudia Bahamón, Ana Karina Soto, Laura Acuña, (en caso de lío legal preferiría renunciar a la defensa, si me correspondiera como abogada), Ana Katalina y, la última incorporación de Jota Mario, Mabe, los teóricos del periodismo podrían redactar un manual estructurado de cómo no presentar una sección. Perdón por olvidar citar a la “genial” Connie Camelo y a Catalina Gómez (la academia no garantiza el profesionalismo, el cartón no necesariamente representa conocimientos y aptitudes).

Parte uno: introducción al invitado al set, habla alguna de nuestras “figuras”: “Qué rico tenerte aquí” (lugar común, frase que se repite sin importar quién esté en la emisión). Como es actor proceden al tipo de preguntas que jamás se hacen al aire, detalles que debe conocer alguien que va a entrevistar a un personaje público (y, en caso de ignorarlo, realizar una documentación anticipada o corta entrevista previa): “Recuérdanos, ¿en qué novelas has actuado?” Aparte de que redundan en la imagen de desinformadas que bien saben liderar, es una falta de respeto para el invitado y el televidente desconocer la trayectoria y/o el tema a tratar. Si la intención es hacer un vistazo a los antecedentes bien pueden mencionarlos como parte de una introducción a las “maravillosas” preguntas que formulan Ana Kata, Ana Kari, Caro, Clau, Cris, Lauris o Sofi (como ellas mismas se tratan al aire, como si nos interesara saber que son amigas).

En caso de que se trate de un cantante: “no te puedes ir sin darnos un pedacito de tu nuevo álbum”.

Parte dos: presentación de la nota de Juanes o Shakira (o en orden contrario). “Ese orgullo de la música colombiana…” Eso es un tema para otro tratado, pero parece que la maquinaria del manager funciona bien (por cierto, la crítica musical colombiana, si es que a la seguidilla de elogios desmesurados se le puede llamar así, apadrina la mala música, la peste de lo comercial. Una letra de niño de cinco años con dos acordes, con frases que la gente sabe antes de que el disco salga porque son frases de cajón…) Creo que me estoy saliendo del tema. Perdón, pero parece que hablar de “Entretenimiento” ligara de forma indisoluble los nombres de Shakira y Juanes, porque cada emisión está dedicada a ellos, como si no hubiera nada interesante por hablar. La reportería se basa en temas tan absurdos e intrascendentes como la ropa interior de Juan Esteban Aristizábal, el matrimonio entre De La Rúa y la barranquillera (que vienen anunciando las ilustradas astrólogas desde hace más o menos un lustro y que es, probablemente, el rumor más usado para rellenar la sección de Farándula de RCN).

Parte tres: Cometiendo errores de género (empezar la frase con sujeto masculina, al que adhieren un adjetivo femenino), de número (sujeto singular con verbo plural), dirán las palabras mágicas, sin las cuales es imposible concluir una nota. “Es divino, espectacular”, pisoteando las mínimas normas de respeto al público: no es necesario que el presentador me diga que es divino, de hecho puede que a mí no me parezca. Su rol no es el de comentaristas de notas, sino de presentadoras.

Lo mínimo que se les puede pedir a quienes las dirigen (ya que muy seguramente las felicitan por su “estupendo” trabajo y no piensan en los múltiples abusos de la ignorancia de un alto porcentaje de la población del país) es que las inscriban en un curso de lectura, con eso por lo menos aprenderían a leer las sandeces con las que inician o cierran una nota (y, claro, recordarles que no presentan fábulas infantiles en las que se requiera una conclusión de lo evidente).

Por último, aunque tendría tema para iniciar un boceto del mencionado manual de cómo no presentar basado en las niñas de RCN, la participación de las citadas mujeres en la sección de Entretenimiento sólo está produciendo un mayor desprestigio de la carrera de Comunicación Social. Pues claro, si mi hija me dice que quiere llegar a la televisión, vería la opción de invertir el dinero en implantes de silicona, elemento primordial para tener un puesto privilegiado en un canal como el de ustedes (en el caso del sexo femenino), antes de pagarle una capacitación que cada vez es menos valorada en este medio.